Socorro; acabo de cumplir 50 años. No, no estoy en menopausia (aún), pero la perimenopausia ya ha llamado a mi puerta. Y si algo tengo claro es que quiero vivir esta etapa con conocimiento, con herramientas y, sobre todo, con la mejor versión de mí misma. Y quiero que tú también, por eso quiero compartir contigo toda la formación e información de la que voy haciendo acopio.
Hasta hace poco, el término “síndrome genitourinario de la menopausia” (SGM) me sonaba a algo lejano, casi clínico, como si no fuera conmigo. Pero la realidad es que es un tema del que deberíamos hablar con la misma naturalidad con la que comentamos la sequedad en la piel o los cambios en el sueño. Pero todos estos temas que llamamos “íntimos”, parece que siguen siendo tabú.
Pero, ¿qué es el Síndrome Genitourinario de la Menopausia?
El SGM es el conjunto de síntomas que afectan a nuestra zona “baja” y al aparato urinario debido a la bajada de estrógenos. Lo que antes se llamaba “atrofia vaginal” ahora sabemos que va mucho más allá: afecta a nuestra comodidad, nuestra salud y nuestra calidad de vida.
Con la menopausia, los ovarios dejan de producir estrógenos, las hormonas sexuales que juegan un papel clave en el mantenimiento de la salud de los tejidos vaginales y urinarios. Al reducirse estos niveles de estrógenos, estos tejidos se vuelven más delgados, menos elásticos y más secos.
Síntomas que no nos cuentan (pero existen)
- Sequedad vaginal: Como si hubieras olvidado regar una planta durante meses.
- Dolor en las relaciones: Como si el cuerpo dijera “a ver, amiga, por aquí no pasas”.
- Pérdida de elasticidad: Algo así como cuando una goma se queda dada de sí, o un globo que has hinchado y deshinchado demasiadas veces.
- Infecciones recurrentes: La sensación de estar en un bucle de cistitis y molestias.
- Urgencia urinaria: Si ves un baño, corres. Y si no lo ves, entras en pánico.
- Incontinencia: Pequeños escapes al toser, reír o estornudar. Y no, no es “normal”, es común, pero tiene solución.
¿Y qué podemos hacer?
Hay buenas noticias: hay solución, opciones y tratamientos para no resignarnos, ¡aún somos jóvenes!, con una vida activa, y muchos años que disfrutar por delante. Pero debemos coger el timón de nuestra salud genital, y hablar abiertamente con nuestr@ ginecólog@ sobre nuestras dudas y síntomas.
- Terapia hormonal local: Suplemento de estrógenos en cremas, supositorios o anillos vaginales para mejorar los tejidos. Siempre bajo la prescripción del especialista.
- Lubricantes e hidratantes vaginales: Ayudan a reducir la sequedad y a hacer que el día a día (y la intimidad) sean más agradables. ¿No nos damos crema en el rostro y el cuerpo?, pues lo mismo en esas mucosas tan sensibles.
- Mantener la actividad sexual: Tener relaciones sexuales o realizar ejercicios pélvicos estimula el flujo sanguíneo en el área vaginal, lo que puede ayudar a mantener la elasticidad de los tejidos.
- Ejercicios de suelo pélvico: Fortalecen los músculos y previenen la incontinencia. Los famosos Ejercicios de Kegel.
- Láser y radiofrecuencia vaginal: Opciones no hormonales que regeneran los tejidos, y cada vez tienen más evidencia científica.
- Cambios en el estilo de vida: Comer bien, hidratarse y moverse ayudan más de lo que imaginamos. Y si no conseguimos un orden en las comidas, podemos suplementarnos, pero siempre eligiendo productos de calidad, eficaces y seguros, ¡No todos los suplementos son iguales!.
La menopausia no es el fin, es otra etapa, y puede ser MARAVILLOSA, ya que tenemos la experiencia, y la serenidad para afrontarla
No quiero llegar a la menopausia sintiéndome desinformada. Quiero tomar el control, conocer mi cuerpo y saber que existen herramientas para seguir disfrutando de cada momento. Porque la menopausia no es una condena, es una nueva versión de nosotras mismas. Y cuanto mejor la entendamos, mejor la viviremos.
Si te interesa saber más, te recomiendo ver este vídeo de la doctora Silvia P. González, una de las mayores expertas en menopausia: Ver video.
Hablemos de ello, compartamos experiencias y dejemos de sufrir en silencio. La información es poder, y yo elijo estar preparada. ¿Y tú?